Si tenés la costumbre criolla de vivir esquivando balazos de aumentos, este "freno de mano" se siente raro. Pero los números de la macro indican que no es un espejismo pasajero.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta que esta planicie llegó para quedarse. Las consultoras estiman que para julio, agosto y el resto del año, la suba de precios se va a estabilizar en esa zona del 1,8% al 2% mensual, proyectando cerrar todo el 2026 en torno a un 30% de inflación acumulada.
¿Qué significa este cambio de métricas para tu bolsillo?
En la calle siempre decimos que la estrategia cambia cuando cambia la cancha. Con una inflación bajando la escalera, seguir usando las tácticas financieras del año pasado te va a hacer perder plata.
Tenés que ajustar tu termostato con estas dos nuevas reglas:
El fin de la cuota "licuada": En el pasado, tarjetear con recargo era negocio porque la inflación mensual se comía la cuota. Hoy, si aceptás un recargo pesado por pagar en 6 meses, te estás castigando solo. Con una inflación proyectada del 2% para los próximos meses, los precios ya no licúan tu deuda. Solo sirven las cuotas fijas sin interés.
La búsqueda de la tasa real: Tu objetivo ya no es empatarle a los precios adelantando consumo en el súper, es hacer trabajar los pesos. Con la inflación por debajo del 2%, los instrumentos de bajo riesgo y liquidez inmediata (que hoy rinden en torno al 22,5% nominal anual) te dejan mucho más cerca de proteger el valor real de tu plata.
💡 El veredicto criollo: Acostumbrarse a la estabilidad cuesta más de lo que parece. La jugada inteligente para la segunda mitad del 2026 ya no es gastar los pesos rápido antes de que quemen, sino saber dónde estacionarlos para que generen rendimiento.